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dissabte, 2 d’agost de 2008

Mi cuerpo y yo

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Es imposible que cualquier cuento contado por el entrañable Pep Durán (gerente de la librería
Robafaves (Mataró)) nos deje indiferentes.

Con este mago de los libros, los cuentos adquieren un valor añadido: el valor de hacernos creer que todo es posible, independientemente de nuestra edad, condición o situación. Pero también adquieren el valor de hacernos reflexionar más profundamente acerca de lo que nos cuentan.

Este hombre que tiene la virtud de hacerme sentir la niña que nunca fui, hace unos días nos descubrió “Mi cuerpo y yo”, de Jorge Luján. Un cuento creado a partir de un poema propio, ilustrado por Isol, ilustradora, escritora, diseñadora y ex cantante del grupo Entre Ríos.

Y no miento si digo que me ha dado que pensar durante días…

Mi cuerpo y yo somos una simbiosis.
Mi cuerpo y yo nos necesitamos porque, el uno sin el otro, no podríamos existir en el plano de la realidad mortal.

Mi cuerpo es el vehículo que me permite transmitir mis sentimientos, mis emociones.
Gracias a él puedo hablar, reír, llorar, abrazar, gesticular…
Sin él no podría experimentar determinadas sensaciones.
Mi cuerpo siente el frío y el calor.
Yo siento la felicidad y la tristeza.

Mi cuerpo necesita alimentos para subsistir.
A mí para subsistir me bastan besos, abrazos, amor y estar bien conmigo misma.

Mi cuerpo necesita fármacos para sanar.
Yo sólo necesito paz, caricias, risas, cariño y ternura.

Mi cuerpo se moja bajo la lluvia.
Yo nunca.

Sin mi cuerpo no podría ver el mar, ni oler su aroma, ni escuchar sus olas, ni sentir su brisa, ni saborear el salitre atrapado en mis labios… Ni tampoco sumergirme en él.

Sin mí mi cuerpo no escribiría historias, ni dibujaría florecillas, ni tendría la posibilidad de tener amigos.

Sin él tampoco podría cantar, escuchar mis canciones preferidas, oler la canela, saborear la vainilla, ni sentir la agradable sensación que proporciona una ducha relajante que hace que me sienta mejor.

Somos 2 en obligada comunión incondicional.
Inseparables hasta el día que mi cuerpo se deteriore y su muerte nos separe.
Un matrimonio sin más posibilidad de divorcio que la muerte.
El único matrimonio capaz de asumir por muchos.

Mi cuerpo no puede cuidarse solo.
Es mi deber cuidarle.

…Mi cuerpo necesita un lugar donde vivir.
Yo vivo en él.

¿Soy un motor o un parásito?...




Pep Durán, el mago de los cuentos











Yo soy muy diferente de mi cuerpo
él es largo y flaco
yo de cualquier manera
él camina de frente
yo hacia todos lados
él se baña con agua
yo me baño con risa
él de noche se duerme
yo me escapo a los sueños
él se pone viejo
yo no me pongo nada
yo soy muy diferente de mi cuerpo
pero lo elijo entre todos
porque me deja ver por sus ojos.

Jorge Luján, Artes de México, México, 2005