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Porque escoger es un derecho... o por lo menos debería serlo

divendres, 21 de desembre de 2012

Ser feliz es gratis

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Uno de mis deportes favoritos es viajar en transporte público sumergida en mi mundo mientras observo el universo a través de la ventanilla, conectada a los auriculares que me unen a mi móvil y que me erigen como protagonista única de mi propio videoclip.

Un videoclip que a veces es triste y melancólico, y otras divertido, alegre y explosivo.

Eso depende de varios factores: Mi estado de ánimo, las circunstancias, el tema que suene en ese momento, el entorno inmediato, la meteorología, los sueños nocturnos que soy capaz de recordar, de dónde vengo, hacia dónde voy, hacia dónde iré luego e incluso hacia dónde iré después de luego...

Hoy el transporte ha funcionado con increíble puntualidad suiza, y el cielo del amanecer, aunque no era espectacular, me decía que hoy sería un gran día (quizá porque yo deseaba que así lo fuese).

En la oficina me han dado una buena noticia y, además, he recibido una llamada telefónica inesperada que ha terminado por desbocar mis niveles de adrenalina, oxitocina, vasopresina y tropocientas “-inas” más.

Normalmente programo la música que deseo como banda sonora para cada momento. Mis momentos.
Esos momentos sólo míos, únicos e irrepetibles... Pero con tantas “-inas” alocadas cabalgando como posesas por mi riego sanguíneo, he dejado que el azar eligiera la banda sonora de mi resto de mañana, y no porque hiciera la concesión de dejar a la casualidad la labor de poner banda sonora a mi defunción en el supuesto día del fin del mundo.
No. Simplemente me daba igual. Ni siquiera he puesto el aleatorio...

Y ha sido asombroso!!!

Todo encajaba con cada tema que sonaba... O cada tema que sonaba encajaba con todo.

Salir de Sants Estació radiante, con las “-inas” en plena efervescencia, que empiece a sonar “Fly on the wings of love” por los auriculares, que cruces la marea de taxis en espera casi saltando al compás de la música y que de repente te encuentres delante de las narices lo que muestran las imágenes del encabezamiento como si te hubiesen conectado a un escáner fMRI, no tiene precio.
Y es que... Ser feliz es gratis!

Para el resto de cosas materiales, deberé seguir trabajando por un sueldo (porque ya son las 00:01 del día después y el mundo sigue en pie) ;)