Bienvenidos/as!

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Porque escoger es un derecho... o por lo menos debería serlo

diumenge, 19 d’agost de 2007

Y dos días después…



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«-Adiós -le dijo.

-Adiós -dijo el zorro- He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

-Lo esencial es invisible para los ojos - Y el Principito lo repitió a fin de no olvidarlo mientras emprendía el viaje de vuelta a casa


Fragmento del capítulo XXI de “Le Petit Prince” (1943)
Antoine de Saint-Exupéry (Lyon, 29 de junio de 1900 - † Sur de Francia, 31 de julio de 1944)

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Y yo feliz por lo inusual de la situación.

Feliz por haber sido sorpresivamente descubierta por un zorrito curioso aunque vacilante, una noche de agosto, noche mágica de lluvia de estrellas, recordándome que, a pesar de mis deseos, lo esencial es invisible para los ojos y no se conoce bien más que con el corazón.

Me sentí “Principito” antes de percatarme de cuan egoísta soy porque, repasando mentalmente mi lista de deseos, yo era la beneficiaria de todos ellos.
Y aunque algo inquieta por la visita, que hacía como que se iba pero volvía y no dejaba de observarme, quise enmendarme, e improvisada y humildemente añadí, con el corazón y una sonrisa, un deseo a mi lista; un deseo ajeno.

Pero en unos segundos mi sonrisa se desvaneció a la par que mi corazón daba un vuelco porque de repente, dos estrellas decidieron morir a la vez y eso tampoco creo que sea algo que suceda muy a menudo, así que decidí despertar a mi sobrina Núria que me acompañaba en la observación y decirle que era hora de volver a casa.

El zorrito nos acompañó hasta que, montadas en el coche, le enfoqué con los faros para convencerme de que no era una alucinación. Sin prisas, sin carreras, el zorrito de dirigió a unos matorrales cercanos pero, antes de internarse en su espesura, se volvió hacia nosotras y nos miró como diciéndonos:

“Recordad: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos”.

Y desapareció.