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Porque escoger es un derecho... o por lo menos debería serlo

dimecres, 17 d’octubre de 2007

Sus Héroes del Silencio, mis Héroes de Leyenda


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Estadio de La Romareda, 12/10/2007 17:30




Mucho que contar y poco tiempo para hacerlo…
y sobretodo para hacerlo ordenadamente y “elegir” imágenes que mostrar.

Pero todo se andará!

Aunque parecía que sí, no todo estaba preparado desde la noche anterior.
Como acostumbra a pasar siempre, en el último momento te acuerdas de esos imprescindibles “por sí’s” que habitualmente se acaban quedando en el maletero del coche pero que, si no te los llevas, a buen seguro que los necesitas.

Las entradas… tema delicado.
Creo que si no nos cercioramos unas 25 veces por cabeza de que las entradas estaban en la preciosa carterita que Maria nos había regalado para la ocasión, lo hicimos unas 50… y siempre estaban ahí, claro.

A las 06:15 estábamos bajando los bártulos al garaje (con cierto retraso sobre el horario previsto, pero ya se sabe… 2 mujeres + los “por sí’s” = sin comentarios), y bueno… casi a las 06:30 pusimos el coche en marcha.





A poco más de las 08:00 y ya en tierras lleidetanes, apareció un enorme y sonriente sol a nuestras espaldas, presagiando lo que iba a ser: Un gran día.




Cerca de las 08:30 entrábamos en Fraga y se me ocurrió sobre la marcha que el embalse de Mequinenza (Mar de Aragón), sería un buen lugar para hacer un alto en el camino, estirar las piernas y desayunar uno de esos maravillosos bocadillos que nuestro servicio privado y particular de catering, llamado María, nos había preparado con todo ese amor que pone e imprime a todo lo que hace, aunque los nervios nos intentasen convencer de que no era necesario.

El paisaje a esas horas era pacíficamente precioso y totalmente opuesto a lo que nos esperaba unas horas más tarde (aunque sarna con gusto no pica… dicen).



Pasadas las 10:00, con una bandera de Los Héroes del Silencio colgando de una de las puertas traseras y su música sonando a toda pastilla, cruzábamos el Ebro por el puente del Pilar…
Sí, en pleno día del Pilar entramos a Zaragoza por el centro… ¿Y qué?…

Lo siento, en aquellos momentos aún no conocía Zaragoza, pero gracias a ello pudimos contemplar a muchos grupos ataviados con trajes regionales de alegres coloridos que tocando instrumentos tradicionales se dirigían hacia el Pilar para la ofrenda floral.
Un mundo de contrastes…




Sobre las 12:00 del mediodía, tras más de 1h dando vueltas por Zaragoza y una vez solucionado el tema del aparcamiento (en la Calle El Embarcadero, frente al Bar Tarifa… no lo olvidaré en la vida!), Kuliflò&Xes, más nerviosas que Samaranch en el instante en que proclamó a Barcelona ciudad olímpica, arribamos a La Romareda.






El ambiente de coleguismo era indescriptible. Gentes que habían pasado la noche allí mismo, otros que ya andaban con sus cubalitros (y nos preguntábamos si verían el concierto…), niños disfrazados de Bunbury, espontáneos amenizando la espera con adelantos de lo que más tarde oiríamos en versión original… se respiraba Héroes por los 4 costados. Todos unidos por una misma causa.

Faltaban 5h para la apertura de puertas y 9h para el inicio del concierto. Debíamos tomárnoslo con calma, así que depositamos nuestras humildes posaderas en el duro suelo de un bordillo frente a la puerta nº18.

No es que fuésemos de incógnito, ni mucho menos pero, como acostumbra a suceder, a pesar de ser este mundo tan largo y tan ancho, aunque te subas al Puerto de Pajares un día de niebla o te vayas a un remoto museo moscovita perdido en un sótano, acabas encontrando a personas que conoces o que te conocen, y evidentemente en un concierto de Héroes eso no iba a ser diferente.
Conocimos por fin a Miriam in person, nuestra flog-amiga catalana residente en Vitoria, y tras unos valdibesos y unos valdiabrazos, nos retratamos juntas para la posteridad.





Quiero agradecer a Aaron, ese amigo de Kuli que le explicó que, durante la espera, si necesitábamos ir al servicio lo íbamos a tener chungo, por lo cual le hizo saber que frente a La Romareda está el hospital Miguel Servet y que entrando a la derecha y luego torciendo a la izquierda, encontraríamos unos maravillosos lavabos.

Y sí, gracias porque lo de hacer puntería en una botella… como que no.

A las 17:00, con puntualidad suiza, se abrieron las puertas del estadio.

Gracias también a Sonia, compañera de clase de Kuli, que estuvo en el concierto del día 10 y le indicó por dónde debíamos entrar y “tomar asiento”.

Conscientes de que el deporte de los apretujones no es para nosotras, no saltamos “al terreno de juego” sino que nos quedamos en la 5ª hilera de la gradería. Además… entre los “por sí’s” olvidamos incluir un periscopio y de habernos lanzado al campo lo habríamos necesitado.
Y a posteriori, parece ser que la elección fue de lo más acertada porque por las “críticas” que hemos podido leer y escuchar, a pie de campo el sonido dejaba bastante que desear, en cambio, desde nuestra ubicación, el sonido era impecable (y la vista inmejorable).

A las 17:10 Kuliflò&Xes ya habíamos “tomado posiciones”.
Estábamos dentro. Atrás habían quedado meses de ilusiones y sufrimientos. Aunque no nos lo acabáramos de creer: estábamos en La Romareda y sólo faltaban 4h… ¿Qué era eso después de 226 días?

Durante esas 4h un río interminable de humanidad fue llenando paulatinamente el estadio “hasta la bandera”.

A las 21:00 en punto el alumbrado de La Romareda se apagó y “Song to the Siren”, la canción utilizada como intro para los conciertos de esta gira, empezó a sonar.

Kuliflò&Xes nos vinimos abajo, necesitando los pañuelos de papel antes de lo previsto.
Y al poco, al son de los acordes de El Estanque, se recortaban las siluetas de Quique y ValdiJuan.

Foto by Kuli

Todavía no he encontrado palabras y/o adjetivos para poder definir el espectáculo, a la altura e incluso sobrepasando, al de algunas estrellas mundiales.
“Brutal” sería una de las más adecuadas.
“Diferente” también sería acertada.

Muchos son los adjetivos aplicables… demasiados, pero en definitiva superó las expectativas, a pesar del susto que nos dio Bunbury al finalizar la 7ª canción, cuando dijo necesitar 5 minutos de descanso porque estaba acatarrado y se estaba quedando sin voz.
Dios! Menuda subida de adrenalina.
Se hizo un silencio sepulcral y creo que todos teníamos la misma pregunta en mente: “¿No lo irá a suspender, verdad?”.
Pero no.
3 minutos más tarde reaparecía repuesto (que no significa 2 veces puesto).

Quiero el nombre del milagroso “elixir reparador” que usa Bunbury para reponerse. Yo aún ando con Lizipaina desde el concierto y para lo único que me está sirviendo es para que todo el mundo crea que llevo una petaca con anís en el bolsillo.

Hubo de todo, además de buena música: tropomiliamil watios de luz, color, fuego, confeti, fuegos artificiales… y hasta la “visita sorpresa” del peque Cardiel en el escenario. La tierna imagen de Quique abrazando al niño es de postal.

(Esta foto no es mía, que quede claro.
Es una aportación de German y Bendecida_1978
al blog de Pablo Ferrer, de Heraldo)


Y bueno… ¿Y qué más puedo comentar si hasta tocaron todas las canciones que Kuli y yo deseábamos escuchar?
TODAS, no faltó ninguna: Fuente Esperanza, La Carta, Agosto, Malas Intenciones, Apuesta por el Rock'n'Roll, Mar Adentro, Entre dos Tierras…

Emocionantes los acordes de El Estanque…
Conmovedora La Romareda completamente a oscuras, iluminada sólo por la tenue luz de los mecheros, móviles, cámaras y objetos varios, en La Chispa Adecuada, a solicitud de Bunbury…

Magnífico Juan Valdivia, mi ValdiJuan!
Qué porte! Impertérrito, en su línea, avanzando por la pasarela central… con ese abrigo a lo Johnny Depp en Sleepy Hollow que tanto me gusta!!!... Una imagen que ha quedado tatuada en mi mente.

Pedro Andreu, escudado tras su batería, le oíamos de coña pero sobretodo le vimos gracias a las superpantallas.

Gonzalo Valdivia, el Valdibrother… genial! (Pero niño… ¿Dónde habéis estado todo este tiempo tú y tu guitarra?)

Joaquín Cardiel, "El último indio cherokee del rock"… increíble.

Y Quique, aun acatarrado y aunque le pese a más de uno/a, sigue siendo él, el Héroe que pone voz a un sueño… el de muchos/as.

Los Héroes nunca mueren… ni morirán, aunque en este ingrato país no se les haya dado nunca la consideración que merecen.

Y bueno, sólo decir que a la salida del concierto, mientras le dábamos vía móvil a nuestro padre-cuñado la emocionada crónica de lo que habíamos vivido, María, nuestra madre-hermana, estaba adquiriendo vía Internet 4 entradas para el concierto del día 27 en el circuíto Ricardo Tormo, de Cheste (Valencia), o lo que es lo mismo:

NOS VAMOS AL CONCIERTO DE VALENCIA CON FAMILY INCLUIDA!!! :)


EL ULTIMO CONCIERTO DE HEROES DEL SILENCIO!!! :(


De nuevo otra cuenta atrás: Faltan 10 días!




Comentario adicional:

He intentado dejaros unas fotillos del concierto en un album del Picasa, pero como no lo he hecho nunca, no sé si funcionará, así que... si no funciona, las pongo otro día, ok?

Haz click sobre la imagen para verlas

Héroes del Silencio

3 comentaris:

you ha dit...

uooo mha encantat el resum! i sobretot les fotos! super maques!!!
petonetsss
magrada el teu blog!
el flog tb ehh
i el myspace! xD

Xesca ha dit...

Eiii You, moltes gràcies prinxesita wapissima, per haver-te passat i sobretot: PER HAVER DEIXAT UN COMENTARI! (i pel que dius en ell, es clar :))

Un "shito gigante" con cancamusa, ja ja ja

Kuliflò ha dit...

uooo!!!! Molt be, TOT !! , ens ho pasasrem molt be en el concert.Ara som nosaltres que estem fen el conta enrera, el vostre entusiasme ens a enganxat ben be. Vui viure un ambient d'alegria,música, explossiò, etc... Però crec que el millor es la lletra de les seves cançons ( son per escoltar cada lletra que diuen).A!!! Tornarè a preparar el catering i el que fagi falta, peró jo quan sigi l'hora m'ha en baig al concert!!! la teva tata, petons.u